14 de junio de 2008


Hay imágenes que te producen algo dentro. No sé si es una mezcla de cosas o sencillamente no es esas cosas; vacío, ácido, melancolía, impotencia, añoranza, nostalgia. Sí, son todas palabras asociables, forman parte de un mismo paradigma. Ninguna es igual a la otra, pero van juntas.
De pronto ves algo, ves a alguien, un color, un gesto. Sientes la textura del aire como alguna vez la sentiste, y viene.
Quizá es algo que vive dentro y que mediante estímulos se siente. Quizá no es un recuerdo, quizá no es un suspiro. Quizá es como un pequeño sujeto, que descansa dentro, encogido, y de pronto percibe algo, percibe esas imágenes, percibe un olor, siente la textura del aire, y se expande, se alarga en toda la extensión de sus miembros. Y es como que no cupiese dentro, porque lo sentimos estirando nuestra piel, lo sentimos razgando nuestro cuerpo, sentimos el dolor pues crece dentro y no damos a basto para contenerlo. Y nos acomodamos, nos movemos, pero es inútil. Sólo dejará de doler cuando este pequeño sujeto decida encogerse nuevamente, empequeñecerse una vez más y descansar.

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