
De la nada se me vino algo a la cabeza, es raro que la nada genere algo, pero quizá un big bang cerebral pueda explicarlo. Recordé ese beso que reivindicó a los anteriores que tan desilusionada me tenían, y lo recuerdo como cosa de niños, como un juego o como un sueño luego de una película, en fin, como algo que por donde se considere no es real.
Dos niños, tomados de la mano, uno dirigiendo al otro a la puerta de salida, esa puerta que desde nuestra perspectiva era tan grande. Delante de ella, ese jardín inmeso, tanto como la puerta. Se pararon de frente en la escalinata más alta y se dijeron palabras que toman significado en el silencio de su recuerdo. Luego los ojos cerrados en blancas pupilas, un roce casi imperceptible de labios y más silencio. De lejos un ruido la hizo irse, fue algo sin explicación, algo como de cuentos. Cruzó el jardín, pasó la reja. Cada uno de los niños ahora solos eran aún ás diminutos frente a esos inmensos espacios.
Ahí acaba. Ese beso de niños, esa perspectiva de niños, esa imaginería de niños sin pies ni cabeza.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario