Es frecuente sentir eso, eso que no se puede decir. Eso que por más que trates de explicar y por más que trates de entender, no es suficiente, porque no lo logras ni entender ni explicar. Y está ahí en el pecho agriándose, en las sienes hediendo, y en el torus goteando. Y abres la boca pero no hay nada, tratas de vomitarlo, pero no hay nada. Una masa de aire cada vez más denso comienza a secar las amígdalas, la lengua, el paladar, acartonando la boca. Y contorsionas la cara, pero no eres capaz de explayarte con gestos. Los ojos se desorbitan, se cierran, y sientes rabia. No puedes explicarlo. No pueden entenderte. Porque no sabes cómo explicar que tú no puedes explicarles ni explicarte. Y las lágrimas dejan surcos mudos en las mejillas. Es sólo humedad impotente, una vez más son surcos de impotencia, siempre terminan en lo mismo. Y se secan, y erosionan el rostro con impotencia, y eso es lo único que logras mostrar. Porque tratas y no puedes, porque balbuceas y no hablas, porque piensas y no articulas, porque ni siquiera tú sabes qué eres, ni qué quieres decir. Sólo sientes dentro, sientes eso, eso que no se puede decir. Eso que muta y se revuelve dentro. Pero no lo entiendes, no lo explicas, sólo lo sientes, como afiladas agujas usadas, sólo está ahí y nadie lo entiende.15 de mayo de 2008
Eso que no se puede decir...
Es frecuente sentir eso, eso que no se puede decir. Eso que por más que trates de explicar y por más que trates de entender, no es suficiente, porque no lo logras ni entender ni explicar. Y está ahí en el pecho agriándose, en las sienes hediendo, y en el torus goteando. Y abres la boca pero no hay nada, tratas de vomitarlo, pero no hay nada. Una masa de aire cada vez más denso comienza a secar las amígdalas, la lengua, el paladar, acartonando la boca. Y contorsionas la cara, pero no eres capaz de explayarte con gestos. Los ojos se desorbitan, se cierran, y sientes rabia. No puedes explicarlo. No pueden entenderte. Porque no sabes cómo explicar que tú no puedes explicarles ni explicarte. Y las lágrimas dejan surcos mudos en las mejillas. Es sólo humedad impotente, una vez más son surcos de impotencia, siempre terminan en lo mismo. Y se secan, y erosionan el rostro con impotencia, y eso es lo único que logras mostrar. Porque tratas y no puedes, porque balbuceas y no hablas, porque piensas y no articulas, porque ni siquiera tú sabes qué eres, ni qué quieres decir. Sólo sientes dentro, sientes eso, eso que no se puede decir. Eso que muta y se revuelve dentro. Pero no lo entiendes, no lo explicas, sólo lo sientes, como afiladas agujas usadas, sólo está ahí y nadie lo entiende.
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2 comentarios:
oh! que envidia tu blog! pero me gusto mas la tipografia .... bueno nos vemos chauuu
holi mi sol, que denso , agota, lo hablamos luego,tqm
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