28 de abril de 2008

Números

uno, dos, tres, cuatro,... la gran puerta de madera y una, dos, tres, cuatro,... los botones del abrigo se fueron cerrando, el pañuelo del cuello se enrroscó en un rosetón y los jeans se resignaron al agua que los iba trepando. Los neumáticos regañaban al pavimento que los resbalaba con su sucio jaboncillo. El gran edificio del MAC se desesperezaba de su aburrida y solitaria vida, definitivamente era lo más entretenido que lo tocaba desde hace mucho tiempo. El techo del paradero tamborileaba con las gotas. Las escaleras mecánicas le hacían zancadillas a los zapatos.
uno, dos, tres, cuatro... el timbre amonestó a las puertas. Una, dos, tres cuatro... caminado un par de zapatos que iban tarde a su cita con el Bellas Artes. Uno, uno, dos, dos, tres, cuatro, tres, cinco... el timbre enojado y agua. El semáforo vanidoso se cambiaba reflejado en el pavimento. Miles jugueteaban con el pelo que las dejaba resbalar entumido y se quedaron cantando por la noche. Uno, dos, tres, cuatro, hoy los números no fueron buenos...

2 comentarios:

Tanya dijo...

No sé si era tu intención, pero lo que escribiste me recordó a la película "Pesadilla", con la cancioncita satánica para no volver a dormir. Ojalá duermas bien hoy, que mañana nos puede ir mejor.

Anónimo dijo...

holi, la inspiraci�n para escribir esto fue la lluvia del domingo en la tarde?, a que te refieres con que los n�meros no fueron buenos?,tqm